Los primeros en llegar

por Ennio Sotanaz On 2:45 0 comentarios

Mi experiencia anterior en esta interesante (aunque a veces aburrida) competición llamada Copa del Mundo me dice que la fase de grupos no suele ser más que un “engañabobos” que sirve para hacer una pequeña criba (casi nunca caen las grandes potencias salvo raras excepciones que suelen llevar implicadas otro tipo de problemas) que básicamente sitúa las casillas de salida para lo que será la verdadera competición. ¿Cuántas veces el mejor equipo de la fase de grupos gana el mundial? ¿Cuántas veces ha sido la selección española la mejor de la fase de grupos?

Por eso no me dicen demasiado esas conclusiones que ahora se sacan a bote pronto sobre la supremacía del fútbol americano o el camino despejado para cierta selección que se “está saliendo”. Piano, piano,… que dicen unos que de esto saben un rato.

Estaba preocupado con Javier Aguirre. Ver jugar a la selección mejicana de forma tan alegre, teniendo el balón, de forma ofensiva e incluso colocada con cierta diligencia en el terreno me tenía completamente confundido a tenor de la terrible imagen que guardo de “el vasco” en mi memoria. Ayer volvieron las aguas a su cauce y el mejicano volvió a ser él mismo diseñando una alineación titular que no entiende nadie en esa gran nación y planteando un partido de una de las peores formas en las que se pueda plantear. Afortunadamente eso no le costó la clasificación pero si provocó que ahora tenga que enfrentarse con su bestia negra del anterior mundial: los argentinos. Buen partido.

Hablando de la albiceleste lo cierto es que todo ese tufo a naftalina y desastre que emitía esta selección hace apenas tres semanas parece haberse evaporado por completo. Transmiten un juego alegre, están muy metidos y hasta tácticamente tiene su gracia. Lo bueno de tener a alguien como Maradona al frente es que probablemente le importe una mierda la moda actual entre los entrenadores de fútbol y haga lo que le salga de la mismísima… nariz. Ayer por ejemplo sacó un 4-3-3 con tres delanteros natos y un solo mediocentro. Con dos cojones. ¡Qué envidia! Ojo con argentina que no hay nada como creerse las cosas…

Uruguay tiene muy buena pinta pero ahora empieza a tener la presión de poder hacer cosas importantes. Es muy diferente jugar a ver qué pasa que tener que sentir el aliento de la demanda de éxito. Me parece muy interesante lo que pueda pasar con esta selección a partir de ahora y los cruces le favorecen.

¿Y Francia? Pues pasó lo que tenía que pasar. Cualquier otra cosa hubiese sido injusta. No me da ninguna pena.

De históricas manías

por Ennio Sotanaz On 14:41 0 comentarios

Es difícil explicar la razón por la cual te puede caer mal algo tan intangible en cierto modo como es un equipo de fútbol o un club. Supongo que tiene que ver con la particularización tangible en una cara, determinado tipo, ciertas declaraciones, afrentas históricas, manías personales... o probablemente razones mucho más peregrinas.

Reconozco que no puedo tragar a la selección francesa de fútbol (a la vez que siempre he sentido cierta simpatía por el combinado nacional francés de Rugby). Es curioso. Muy probablemente esa versión afrancesada del arrogante tocapelotas, fanfarrón y clasista que es Domenech hace bastante para que uno se afiance en ese sentimiento tan negativo y seguramente también están clavadas en mi vulnerable subconsciente todas las afrentas que los endiosados vecinos nos han hecho desde que el mundo es mundo, desde los camiones volcados hasta la isla energética que es España gracias a la solidaridad de los refinados tramposos, pero me temo que no puedo escudarme sólo en eso si nos centramos en el fútbol.

Mientras veía esta noche como el bueno de Aguirre reducía las posibilidades de Francia para clasificarse a la siguiente fase del mundial y lo hacía a base de valentía (tremenda ironía si hablamos del Aguirre que entrenó de forma muy cobarde al Atlético de Madrid) me he dado cuenta que lo que detesto de la selección francesa de fútbol es esa eterna querencia en los últimos años por abrazar la especulación, jugar al error, esperar sin dar la cara, enfangarlo todo y ganar de forma injusta. Sin la estética de los italianos, que hacen bandera e identidad de una forma de jugar que ellos mismos inventaron y sin la necesidad de equipos como Suiza o Corea del Norte que basan su juego en la especulación porque no tienen ni medios, ni potencial ni recursos para hacer otra cosa. Francia si los tiene, siempre los ha tenido y por eso es muy sucio además de cobarde.

Tiendo a entristecerme cuando el fútbol premia al cobarde y castiga al valiente. Cuando penaliza al que toma la iniciativa y asume la responsabilidad de un deporte llamado fútbol y castiga pero encumbra al especulador, al sucio y al ruin.

Me alegraría por eso que la selección francesa tenga que hacer una profunda reflexión en los próximos días.

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